miércoles, 11 de julio de 2007

Intervención de Jacques-Alain Miller en las XXXIV Jornadas de la ECF en Noviembre de 2005

Intervención de Jacques-Alain Miller en las XXXIV Jornadas de la ECF en Noviembre de 2005


Les propondré que tomemos como tema de debate un texto muy breve de Lacan que llegó a mí bajo la forma de dos pedazos de papel de Jenny Aubry, de tal modo que creí que se trataba de dos notas distintas que a pedido suyo Lacan le había hecho llegar. Una vez publicada en su totalidad, me di cuenta que se trataba de un solo texto, un recto verso, con muy pocos parágrafos, extremadamente eficaz, pero enteramente escrito en la perspectiva del síntoma, lo que nos lleva a reconstituir lo que sería la segunda perspectiva, la del sinthome.
Es un texto en el que Lacan toma la experiencia de lo que llama “el fracaso de las utopías comunitarias”, que existían en la época en que se buscaba ensanchar el círculo de la familia, criar los niños en común, y hacer existir una entidad colectiva más allá del círculo de la familia. Es divertido constatar, exactamente al contrario, la vitalidad de la vida conyugal, modificada apenas, modificada por la homosexualidad. Se verifica que la función de la familia conyugal permanece dominante y que ya no se trata de la utopía comunitaria.
Se puede observar la lucidez de Lacan cuando destaca que la familia conyugal tiene una función de residuo en la evolución de las sociedades, y que ella se mantendrá precisamente porque se encuentra en el estado de residuo, en el estado de pequeño objeto a. Lo que vivimos hoy día lo confirma. Interpreta esta resistencia misma de la familia conyugal por el carácter irreductible de la transmisión, no la transmisión de un saber, ni la transmisión de las necesidades, sino una transmisión constituyente para el sujeto. Esto supone su relación a un deseo que no sea anónimo. ¡Esto es verdaderamente fuerte! Hay allí una necesidad, es decir, algo que no cesa de escribirse. No importa quien pueda hacer función ni interesarse en no importa quien que tenga la posibilidad del deseo. Es necesario que el sujeto sea aquí llamado en la singularidad del je, del mismo modo que uno no se analiza con el psicoanálisis, sino con un o una psicoanalista. No alcanza con leer Freud y Lacan para analizarse con. Esto debe ser activado de un modo que no sea anónimo. En este nuevo desciframiento que Lacan propone y al mismo tiempo permite, insiste en que la madre tenga un interés particularizado por el niño y que el padre sostenga una encarnación de la ley en el deseo, es decir que no esté desencarnado. Y el grave error fue considerar que Lacan, en la metáfora paterna, exaltaba la función paterna de la cual durante largo tiempo había señalado su decadencia. Se trata, al contrario, de una matriz de funciones freudianas que, presentada así, permite descubrir que sólo se trata de semblantes.
En esta nota Lacan introduce la referencia al síntoma del niño como representante de una verdad. Hay también observaciones muy interesantes que conciernen al síntoma somático del niño y los recursos que le ofrece, que hace pensar en lo que se ve hoy desgraciadamente del lado de ciertas familias de autistas que descubren un recurso inagotable para testimoniar de la culpabilidad, servir de fetiche o encarnar un rechazo primordial; estas tres versiones reflejan, me parece, la neurosis, la perversión y la psicosis.
Dicho de otra manera, propongo que adoptemos para las próximas Jornadas el tema familiar, ilustrado por los casos clínicos: ¿Porqué no “Los fenómenos familiares”? Más serio: “El lazo familiar en la experiencia analítica”. El lazo familiar es en efecto una forma bien particular del lazo social. Podríamos incluso decir que es el único lazo que se inscribe en una relación que podemos soñar que es natural. En fin, está sin embargo completamente desnaturalizado y tal como Lacan observa en el Seminario El Sinthoma, la naturaleza es un popurri de fuera de la naturaleza.
*Extraído de la intervención de Jacques-Alain Miller en las XXXIV Jornadas de la ECF en Noviembre de 2005, cuyo texto ha sido estableciodo por Monique Amirault y Dominique Holvoet.
1.J. Lacan, “Nota sobre el niño”, Autres Écrits, Seuil 2001, p. 373-374.2.
J. Lacan, El Seminario El sinthoma, Libro XXIII, Paris, Seuil, 2005, p. 12.Traducción: Silvia Salman

Fuente: ampblog2006.blogspot.com/2006_10_01_archive.html

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